Don Alberto Rodríguez Martín, medio siglo de sacerdocio

- Por: Francisco Sambruno Ramírez

El Santuario de María Auxiliadora de Jerez, acogió a numerosos hermanos y amigos del salesiano cuya curiosidad, a los cinco años, tornó en vocación. 
Alberto Rodríguez Martín, salesiano de Don Bosco, dedica su vida a la misión del santo fundador de la Congregación Salesiana, desde mediados de la década de los cincuenta. En su condición de presbítero, ha cumplido medio siglo al servicio de la Eucaristía, lo que jubilosamente compartió ante el Altar en compañía de diez hermanos sacerdotes y numerosos fieles y devotos que llenaron el Santuario de María Auxiliadora de Jerez de la Frontera, a las doce del mediodía del pasado sábado seis de junio. Fiel a la Iglesia de Cristo, siempre entregado a la juventud, en particular, y a todos, en general, si por algo se caracteriza don Alberto, es por su fraternidad, prudencia, constancia, eficiencia, sentido del deber y talante próximo y familiar. Ha sembrado mucho y bien por donde la obediencia le ha llevado. Testigo de ello es el numeroso grupo de hombres y mujeres reunidos en torno a su persona, con ocasión de sus Bodas de Oro Sacerdotales, procedentes de Algeciras, Badajoz, Cádiz, Lebrija, Rota, Sevilla y Utrera, amén de las fuerzas vivas de la jerezana casa donde actualmente reside. 
Nacido en la salmantina localidad de Valderrodrigo, sus padres, David y Gregoria, soñaban verlo sacerdote del Señor. Profesó como salesiano de Don Bosco en 1954. Ordenado presbítero en Sanlúcar La Mayor, el 27 de marzo de 1965, celebró la primera misa en su tierra natal, el 15 de agosto de dicho año, fiesta litúrgica de la Asunción de la Virgen María. De la calidad de su trabajo quedó constancia en las presencias salesianas de Algeciras, Badajoz, Granada–Virgen de Las Nieves, Jerez de la Frontera,  La Línea de la Concepción, Puebla de la Calzada, Rota, San José Del Valle, Sanlúcar la Mayor, Sevilla-Colegio Mayor Universitario,  Sevilla-Universidad Laboral y Utrera. En la actualidad es ecónomo de la comunidad establecida en Jerez y asistente espiritual en Rota. Ha prestado servicios como asistente de novicios, director, párroco, ecónomo, administrador y profesor. 
Reconoce que Don Bosco le entusiasmó desde el momento de conocerlo, sintiéndose desde entonces, obligado a seguirle. Su mayor satisfacción es haber llegado hasta hoy, fiel a su misión, en unión de sus hermanos con el amor de quienes le rodean. Su mayor reto consiste en continuar incólume y atento a las necesidades de su Congregación para servirla como legítimo hijo suyo y de la Iglesia, preferentemente al servicio de la juventud, insiste. El mejor indicador de lo sembrado a lo largo de medio siglo, es el amor recibido en abundancia de sus hermanos salesianos, familiares, exalumnos, bienhechores y amigos, en cuantas presencias tuvo y tiene la suerte de trabajar en nombre de Jesús Sacramentado al estilo de San Juan Bosco.
Manifiesta haber asumido con ilusión, cuantos servicios ha prestado hasta la fecha, si bien reconoce que el trabajo en aulas, junto a sus muchachos, impartiendo Biología, es el que mejor huella ha dejado en su memoria y en su corazón. Asegura que el trabajo de la Congregación Salesiana, siglos después del nacimiento de su fundador, sigue siendo especialmente válido, dadas las numerosas dificultades que afrontan hoy los jóvenes. La misión salesiana, necesaria y apasionante, debe ser vivida y compartida por consagrados y seglares, en beneficio de nuestros muchachos, como previno Don Bosco. Su proyecto está más vivo que nunca. La Sociedad de San Francisco de Sales tiene más futuro que pasado, afirma convencido.  
En las postrimerías del homenaje, se sucedieron emotivas intervenciones a cargo de representantes por zonas, que alegraron y llegaron a emocionar a don Alberto, quien recibió varios regalos cargados de simbolismo y cariño. Por su parte, don Antonio Fernando García Reyes, director titular de las casas de Jerez y Rota, agradeció su trabajo y se hizo eco de incontables muestras de afecto, respeto y admiración recibidas desde el anuncio del evento, en favor de tan querido salesiano.

Los talleres de D. Ruperto

Por Francisco Sambruno.

Los jerezanos Talleres de Salesianos "Manuel Lora Tamayo" llevan a partir de hoy el nombre del benemérito religioso don Ruperto Pozuelo Salesiano, coincidiendo con sus 75 años de profesión como Salesiano de Don Bosco.

Toda la comunidad educativo-pastoral de la Casa, arropó a quien viene dedicando 45 años de los 94 que cumplirá el próximo octubre.

Una jornada inolvidable en la que no faltó la felicitación de nuestro inspector y de fuerzas vivas, amigos y bienhechores de la Obra.’




Bodas de Oro Sacerdotales de D. Alberto Rodríguez


Don Bosco en España nº 721 mayo/agosto 2.015

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Don Ruperto Pozuelo, jefe de talleres perpetuo

- Por: Francisco Sambruno

Los talleres de la casa jerezana llevarán su nombre coincidiendo con sus 75 años de salesiano. Casi medio siglo al servicio de las Juventudes Profesionales en Salesianos “Manuel Lora Tamayo”.
La comunidad educativo-pastoral de la presencia “Manuel Lora Tamayo” de Jerez de la Frontera, rendirá sencillo y sentido homenaje al benemérito salesiano don Ruperto Pozuelo Sánchez, coincidiendo con sus Bodas de Diamante de profesión religiosa.

Será el 3 de junio a las 11.30 horas, cuando tendrá lugar el Acto de Acción de Gracias, seguido del descubrimiento del rótulo “Talleres Don Ruperto”, para continuar con una multitudinaria convivencia en la que tendrá ocasión de apagar las velas de su 75 cumpleaños como salesiano de Don Bosco.

Próximo a cumplir 94 años de edad, don Ruperto sigue acudiendo cada mañana a los Buenos Días y no falta durante los recreos, siempre rodeado de muchachos que le testimonian su cariño y respeto, al igual que ocurre con cuantos hombres y mujeres conforman las fuerzas vivas de la Casa. Todo un gigante de salesianidad, excelente persona y verdadero ejemplo de hombre de Iglesia.